10/10/08

[...Se le escapaba la vida...]


Era el vivo retrato de la fragilidad, de piel blanca y aspecto suave... De corazón ardiente y mente fría...si, de seducción innata y escondida, era un misterio aun sin descubrir...Pero lo que mas la diferenciaba del resto, no era su aspecto de inocente, ni su mirada de fuego, era esa aura de soledad que desprendía en cada movimiento... Si, esa soledad que nunca admitía, esa que siempre le sonreía por las mañanas y la arropaba por las noches mientras un triste vaso de whisky la vigilaba en la mesilla. era menuda y de débil aspecto, pero de fuerte personalidad. Jamas admitía ayuda de nadie, y nunca se permitio caer sin tener un pie delante dispuesto a levantarse sin llegar a tropezar... no, nunca se permitía los fallos, la gente a veces le apodaba de felina, por su mirada de fiera y su habilidad para caer siempre de pie sin importar los problemas. No, no era felina. Y pese a las apariencias, odiaba esa manera suya de tenerlo todo bajo control, ella no era una niña de papa, ella no tenia siempre lo que quería...nada es lo que parece, solía decirle su padre. Sus medias sonrisas picaras y sus pequeñas imprudencias le caracterizaba. Amaba el frió, y podía pasarse horas mirando a través del cristal las finas gotas que caían del cielo, mientras poco a poco su vida se perdía entre el humo de un viejo cigarrillo pegado en su mano desde hacia tanto tiempo como su propia vida, que se consumía a cada calada y que verano tras verano se iba congelando en su propio fuego. Jamas creyó en el amor, era viejo y traicionero, su único amigo era un pincel, y odiaba las novelas donde siempre habían finales felices. Nunca decía palabras bonitas, tampoco conocía el perdón ni las gracias. No tenia vergüenza de nada, y jamas confió en la eternidad. Para ella la verdad no era otra que la de sus ojos, y la única promesa que creía eran que mañana...sera otro día. Nunca tuvo a nadie de confianza, no le gustaba escuchar y odiaba hablar de si misma. Vivía entre el humo de los coches y alguna barra de un bar, para ella los hombres no eran compañía...era un juego al cual le divertía jugar. Era una extraña en su mundo, y de haberlo sabido, se hubiera mudado de ciudad. La vida seguía pasando y ella sonreía de lado a lado de las aceras mientras sus labios carmines jugaban a engañar a algún pobre iluso que fijaba su mirada indiscreta en su silueta de mujer. No esperaba llamadas ni visitas, y jamas tuvo algo en que pensar. El tiempo pasaba y para ella, la vida era una realidad incompleta. Los relojes seguían su curso del tick tack y ella no se desesperaba jamas. No habían príncipes azules en un cuento donde quien reinaba era una rana. Tenia facilidad para olvidar a la gente y sus sonrisas...pero había una excepción, siempre la hay...y esa era él. Su pasado...Aquel que se obligo a engañar día y noche jurando solo que era un juego, porque si, ella solo era una niña mimada a la que le gustaba jugar...pero lo que no sabia...es que la única muñeca que había en el cuento, era ella.

4 comentarios:

maRiina dijo...

precioso...

un texto que contiene frases con las que me identifico.

gracias por escribir tan maravilloso. :)

Someone exactly like you. dijo...

La soledad se le escapaba por los ojos y ni las gafas de sol podían evitarlo.A veces el verano es frío
y los abrazos de invierno un recuerdo para cuando la calefacción está estropeada.
La vida seguía pasando mientras ella se sentaba en la misma silla todos los días.¿Cuándo se cansará y
saldrá a ver el resto del mundo? Nos acabamos enamorando como gilipoyas de quien creemos es la "excepción"
A veces nos equivocamos.Otras nos caemos con todo el equipo.Esa es la única caída que me permito.Como ella,
supongo.

Angelitta!! dijo...

si me parecio hermosisisisismo... me gusto mucho y al igual k mariina, tiene frases con las que me identifico!!!

besos!

Meg dijo...

¿porque sera que me suena? ahh no pude identificarme mas, realmente es hermoso.


=) SALUDOS